Serie: Aplicaciones Proverbiales para una Vida Productiva.
EFECTOS EN CONTRA
“No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado. Trata tu causa con tu compañero, y no descubras el secreto a otro, no sea que te deshonre el que lo oyere, y tu infamia no pueda repararse.” Proverbios 25:8-10
Toda imprudencia trae malas consecuencias. Si una persona se enoja y reacciona sin pensar, y no mantiene el control de su carácter, es muy probable que esa persona coseche resultados opuestos que son difíciles de solucionar. Asimismo, si una persona en su enojo trata un problema ajeno mediante el comentar a otros y no mediante el trato privado, hay mucha probabilidad que esa intención sea tomada como una calumnia, y la deshonra sea el premio por su descuido.
El proverbista, con sabiduría atinada, declara cinco principios a través de estos tres versículos para el buen actuar ante cualquier circunstancia:
1º Principio: “Toda actitud suya debe realizarse bajo consejería.” El hacer las cosas ‘apresuradamente’ no provee orden ni paciencia para mejorar la situación. Recuerde que muchas reacciones inmediatas (como la ira descontrolada) traen líos inmediatamente.
2º Principio: “Enfrente todo asunto con el método bíblico.” Si la autoridad de la Biblia para resolver problemas no es considerada, la vergüenza ocupará su sitio pues el individuo no sabrá qué hacer frente a sus oponentes por encolerizarse mucho.
3º Principio: “Ante problemas interpersonales no olvide buscar el bien ajeno.” La mayoría de nosotros no buscamos el bien del prójimo ante una discusión o pleito, sino el deseo de triunfar el juicio y ridiculizar al oponente.
4º Principio: “Trata el problema con los protagonistas, no con desconocidos.” Cuando la persona se enoja mucho, el chisme para dañar a otros le resulta tan dulce pero a la misma vez termina siendo muy venenoso, que las consecuencias traen más memoria del segundo efecto.
5º Principio: “Busca la solución de los problemas antes que los problemas te dejen sin solución.” Por causa de la ira muchos fueron avergonzados de tal manera que no encontraron reparo.
Que su vida a partir de ahora no destruya lo que Dios quiere construir por medio de Su Palabra, y que su actitud tenga una mirada puesta en las cosas celestiales antes que en las terrenales.
LA PERSONA AIRADA ES COMO LA DINAMITA:
DESTRUYE TODO A SU ALCANCE, PERO ELLA MISMA LLEVA LA PEOR PARTE.
José Luis Velarde Hinojosa Escobar
Pastor PIEBC-Perú
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